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Sin Violencia es Mejor Estrés Sin Adicciones Sexualidad Saludable

Sin Violencia es Mejor

  1. ¿Qué es la violencia?
    La violencia se ha definido como “el uso o la amenaza de uso de la fuerza física o psicológica con la intención de hacer daño”, por lo tanto, la violencia siempre tendrá una carga negativa, un deseo de dañar, en la medida que “entraña siempre desarticular o doblegar la voluntad del otro y, por tanto, sujetarle o arrancarle de su legalidad propia. O sea: alterar o destruir su autonomía. La violencia, por su naturaleza misma, excluye valores como la igualdad, la libertad, la tolerancia, el respeto a la dignidad y a la autonomía del otro.”
  2. ¿Qué es la adolescencia?
    Desde el punto biológico y físico, “la adolescencia se extiende desde la pubertad hasta el desarrollo de la madurez reproductiva completa”. Desde el punto de vista del desarrollo cognitivo o intelectual, en la adolescencia ocurren profundos cambios cualitativos en la estructura del pensamiento, comenzando también la configuración de un razonamiento social y la ocurrencia de procesos de búsqueda de la identidad individual, colectiva y social, “la cual aporta comprensión de nosotros mismos, las relaciones interpersonales, las instituciones y las costumbres sociales, donde el razonamiento social del adolescente se vincula con el conocimiento del yo y los otros, la adquisición de las habilidades sociales, el conocimiento y la aceptación/negación de los principios del orden social; y con la adquisición y el desarrollo moral y del sistema de valores de los adolescentes.” En este sentido, la adolescencia es un concepto utilizado principalmente por la psicología y las disciplinas médicas, mientras que la categoría ‘juventud’, es utilizada mayormente desde las disciplinas sociales.
  3. ¿Es diferente ser adolescente que ser joven?
    En términos sencillos, la adolescencia hace referencia a la “edad biológica” y la juventud a la “edad social”. La juventud es un momento situado en tiempo y espacio social; los jóvenes se apropian de este momento de forma que manifiestan diferentes maneras de ser joven.
    Convencionalmente, se ha marcado un rango de edad entre los 12 y 18 años para delimitar la adolescencia; para la juventud, aproximadamente entre los 15 y 29 años de edad, dividiéndose a su vez en tres subtramos: de 15 a 19 años, de 20 a 24 años y de 25 a 29 años.
  4. ¿Qué es un acto violento?
    La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el acto violento como “El uso intencional de la fuerza o el poder físico, como hecho o amenaza, ya sea contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”, independientemente de si sus consecuencias se realizan, hay que considerar que dejamos fuera los incidentes que no tienen una intención violenta, como los accidentes de tránsito.
  5. ¿Cómo influye la familia en la violencia?
    La familia es el espacio fundamental de crianza y socialización de los seres humanos. Una relación afectiva y cercana entre padres e hijos en contextos comunitarios, con altos niveles de violencia y delincuencia, protege la reproducción de la violencia. Por otro lado; ver o vivir violencia en la infancia o sufrir falta de afecto por parte de los cuidadores, es un factor que influye en el desarrollo de muchos problemas de salud mental a mediano y largo plazo; en particular, es un factor que se asocia fuertemente con la repetición de conductas violentas en la adolescencia y adultez, ya sea como perpetrador o víctima.
  6. ¿Cómo influye el grupo de pares en la violencia?
    La influencia de los compañeros durante la adolescencia, se considera, en general, positiva e importante para desarrollar las relaciones interpersonales, aunque también puede tener efectos negativos. En el caso de la violencia interpersonal entre los jóvenes, las investigaciones concluyen que ellos tienen muchas más probabilidades de involucrarse en actos violentos cuando sus amigos alientan y aprueban ese comportamiento. Por ejemplo, tener amigos delincuentes, que porten armas o que consuman drogas, se relaciona directa y positivamente con el comportamiento violento.
  7. ¿Cuáles son los tipos de violencia que existen?
    La OMS ha elaborado una tipología que caracteriza y relaciona las posibles manifestaciones de la violencia. La clasificación propuesta por la OMS, toma en cuenta las características de quienes cometen actos violentos, que pueden ser:
    1. Violencia autoinfligida: Es la que se comete contra uno mismo, como el suicidio —incluyendo pensamientos suicidas e intentos—, así como las autolesiones y automutilaciones.
    2. Violencia interpersonal: Se comete por un individuo o grupo pequeño contra alguien. A su vez, ésta puede ser violencia familiar o de pareja, producida generalmente en el hogar entre los miembros de la familia o de la pareja; la violencia comunitaria, sucede entre individuos que no son parientes y que pueden o no conocerse. En este tipo se incluye explícitamente la violencia juvenil.
    3. Violencia colectiva: Es cometida por grupos más grandes de individuos, como por ejemplo organismos de seguridad, organizaciones terroristas o masas, organizadas o no. Este tipo de violencia es subdividida en violencia social —para promover intereses de determinados grupos sociales—, violencia política —que incluye la guerra y la represión de los aparatos estatales o paraestatales— y violencia económica —motivada por el afán de lucro económico—. Es frecuente que los actos cometidos por grupos más grandes, tengan motivos múltiples.

  8. ¿Cómo repercuten las diferencias de género en la violencia?
    Los rasgos de comportamiento, personalidad o los papeles que culturalmente espera y promueve la sociedad que cumplamos según nuestro sexo, puede influir en actos violentos, en la medida en que los hombres y las mujeres consideren que deben cumplir esos mandatos rígidos y estereotipados. Es decir, al creer que “todo hombre de verdad” es el proveedor de la casa, además de que debe ser racional, dominante, poco afectivo, etc. De esta forma, se promueve una masculinidad que puede utilizar la violencia para demostrar esa “hombría”. Si a esto agregamos que, en la actualidad las crisis económicas han ocasionado altos índices de desempleo y sub-empleo, podemos esperar también, una gran crisis en los hombres que consideran que no están “cumpliendo” con su papel de proveedores.

    Por otro lado, si se espera que todas las mujeres sean las encargadas del hogar, sean obedientes, tiernas, poco racionales, etc., se promueve un tipo de feminidad que puede poner a las mujeres en riesgo de ser víctimas de violencia, sólo porque se les ve vulnerables, o no se les perdona que no cumplan con esos papeles, comportamientos y rasgos. El hecho de que actualmente las mujeres tengan más acceso al empleo y a la educación, no necesariamente quiere decir que la violencia disminuirá, sino que pueden generarse nuevos conflictos en las relaciones de pareja.

    Aunque la urbanización e industrialización de las ciudades avancen aceleradamente, así como también avanzan con velocidad las transformaciones en las sociedades, las dificultades de acceso a la escolaridad y los empleos, afectan por igual a hombres, mujeres y jóvenes, convirtiéndolos en un grupo de riesgo que comparte las mismas dificultades de acceso a la escolaridad y el empleo. Los hombres presentan un mayor riesgo psicosocial que las mujeres, porque ellos son más vulnerables al abuso y dependencia al alcohol y otras drogas, así como a las relaciones sexuales sin protección o con muchas parejas, a tener contacto con el sistema penal y a contar con menos redes de apoyo.

    En América Latina, los jóvenes entre 15 y 24 años corren más peligro de ser asesinados que en otro lugar del mundo, incluyendo áfrica, en donde los homicidios son producto, principalmente, de los conflictos armados dirigidos por adultos. Característicamente, estas muertes de jóvenes latinoamericanos son ejecutadas por otros jóvenes. México ocupa el lugar 18 en tasas de homicidio totales (tasas de 9.3), y el número 19 (10.4), en homicidios juveniles.

    En el caso de los homicidios por armas de fuego, la tasa total de 17.8 muertes por 100 mil habitantes, en América latina es 50% superior a la africana y trece veces más alta que la europea y asiática. México ocupa el lugar 22 entre 69 países (7 muertes por 100 mil habitantes), siendo Venezuela, Colombia y El Salvador quienes tienen tasas por arriba del 78 por cada 100mil.

    Las diferencias de género se hacen evidentes: en América Latina, las muertes de jóvenes por causas externas, son ocho veces superiores que las de las jóvenes. Las formas de violencia de menor visibilidad, registro y difícil medición, son las que afectan a las mujeres en general (como el abuso sexual).
  9. ¿Qué es la violencia contra las mujeres?
    “Todo acto de violencia basado en el hecho de pertenecer al sexo femenino y que este hecho tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para una mujer, así como las amenazas de que llevarán a cabo tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.
  10. ¿Qué es la violencia contra niñas, niños y adolescentes?
    Se refiere al “…maltrato o vejación de menores, abarcando todas las formas de malos tratos físicos y emocionales, así como abuso sexual, descuido, negligencia o explotación comercial o de otro tipo que originen un daño real o potencial para la salud del niño, su supervivencia, desarrollo o dignidad en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder”.